De Niembro al Puerto de la Vega

Al día siguiente nos alargamos por la costa hasta llegar a un pequeño pueblo, el Puerto de la Vega. Nos recomendaron este lugar el día anterior, en una pequeña farmacia a pie de carretera, por ser tranquilo y por tener dos rutas magníficas para hacer a pie. Me fié de aquella farmacéutica, tuve claro que era su mejor apuesta. Esto es lo fascinante de hablar con la gente del lugar, de hacerles ver que quieres sentir aquello como lo hacen ellos.
Así, al siguiente día buscamos, a la derecha del puerto, el camino litoral que te lleva hasta la Playa de Barayo, en plena Reserva Natural. No hay palabras para describir tanta belleza. Nos encontramos en el camino a una pareja sentada contemplando el mar. Él, disfrutando de un pan preñado que no abandonó y que nos dejó a ambos con el estómago aguado hasta que comimos más menos tres horas después. Ella y su pequeño perro, sin embargo, vinieron a saludarnos. Hablando y preguntando –como no– por más sitios para visitar, restaurantes para comer o por donde comprar el dichoso pan con chorizo que tanto nos tentaba, nos recomendó centrarnos en patear aquella zona como si no hubiese nada más en el mundo. Eran unos empedernidos viajeros y su consejo fue el de abarcar menos pero mejor. Gracias a ella, nuestro tiempo de nuevo se paró y ese mismo día y el siguiente nos dedicamos a ello, sin prisas y a gusto. Nos paramos, cuando quisimos, a escuchar el mar; nos bañamos, comimos como hambrientos cuando llegamos de nuevo al pueblo y nos disfrutamos como hacía tiempo que no habíamos hecho.

El primer día llegamos hasta la misma Playa de Barayo y nos bañamos; el segundo, a la de Frejulfe. Son rutas para hacer, para sentir, por eso no cuelgo más fotos. El mar, a pie de todo el camino, no se puede contar ni enseñar, hay que vivirlo.

Camino de Barayo
Camino de Frejulfe

La Playa de Barayo es de las más bonitas que he visto en mi vida. Tardamos dos horas en llegar y otras dos en volver y lo repetiríamos mil veces. Eso sí, mejor provistos de agua y algún pan…
A la de Frejulfe no llegamos a bajar porque no nos hizo buen tiempo pero nos sentamos a escuchar el mar tronando contra los increíbles acantilados de rocas. Es impresionante ver a los que se atreven a pescar desde los filos de los escarpados.

Comimos de miedo en aquel pequeño pueblo: el primer día en la Cofradía de Pescadores; el segundo, en un pequeño restaurante a la entrada, a la izquierda, donde nos pusieron una carne y una merluza dignas de dos reyes. Así nos sentimos. Me da coraje no acordarme de este segundo sitio pero allí se come bien en todas partes.

De vuelta a Portizuelo, el destino de nuestras idas y vueltas, volvimos a su hermosa playa para cerrar el viaje viendo el anochecer y disfrutamos de nuestra última cena en el hotel, antes de emprender el camino de vuelta a la mañana siguiente.

Ya toca.

Playa de Portizuelo al anochecer
Hasta siempre!
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4 comentarios sobre “De Niembro al Puerto de la Vega

  1. Me alegra Amparo que te guste mi patria materna, casi todos los veranos subo a Luarca, Donde veraneaba en la casa de Indiano , de mi bisabuelo, cuando era pequeño hasta que la familia vendió Villa Tarsila (mas conocida por Casa Guatemal) Pais donde emigró Ramon Rodriguez.

    La playa de barayo, aunque pertenece al concejo de Navia. Es una Joya.

    https://casonasdeindianos.blogspot.com/2010/06/114-villa-tarsila-luarca-valdes.html

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    1. Se me quedó en el tintero…Hay que volver, es imposible verlo todo de una vez. Antes de viajar, me entretengo en visitar virtualmente la zona con Google Earth y la lista que tenía apuntada sobre el mapa era para haber estado un mes. Como poco!

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